Silla vacía no hace viable el negocio

Published On: 11/05/2020Tags: Categories: Industria

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Este tipo de operación es insostenible para las aerolíneas, dice el presidente de Easyfly.

Aunque la falta de liquidez ha sido uno de los temas de discusión recurrentes entre las aerolíneas del país y el Gobierno, el presidente de la aerolínea colombiana Easyfly, Alfonso Ávila, llama la atención sobre la medida de la silla vacía, un fenómeno que a largo plazo repercutirá negativamente en la supervivencia económica de estas compañías, dice.

“Hay un efecto devastador más grave que iliquidez y es el requerimiento de algunos gobiernos de mantener el aislamiento social en la cabina de los aviones; es decir, dejar una silla bloqueada entre dos pasajeros. Esto reduce la capacidad ofrecida de las aerolíneas y la capacidad del transporte de pasajeros”, dice Ávila.

Bajo esta medida, las compañías que operan aviones Jet solo lograrían una ocupación del 54 por ciento por trayecto, calcula Ávila. “Los Jet (que representan al 50 por ciento de la aviación en América Latina) tienen 180 sillas y una configuración de 3 a la derecha y 3 a la izquierda. Con la exigencia de dejar la silla del centro vacía, de cada 6 sillas por hilera, 2 quedan desocupadas. Esto equivale a no usar el 33 % de las sillas de las sillas del avión”, explica.

En ese escenario, la oferta por vuelo sería del 67 por ciento. Y, de este número de sillas, dice Ávila, solo se vende al final 80 por ciento. Es decir, al fin de cuentas, de la ocupación total de un trayecto, solo se vendería el 54 por ciento.

“Esto es una operación a pérdidas, teniendo en cuenta que el punto de equilibrio establecido por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata) es del 80 por ciento. Es imposible para las empresas llegar a esto porque no se pueden generar más ingresos”, agrega Ávila.

Bajo esta lógica, los aviones de 50 pasajeros de Easyfly reducirían su capacidad al 50 por ciento. “Me quedan 25 sillas para ofrecer. De esas, por muchas razones, el ingreso percibido es del 80 %. Si multiplico esto sobre las 25, solo podré vender 20 sillas, o sea, el 40 % de la capacidad del avión”, dice.

El costo de cada vuelo, explica el empresario, es de $ 6’200.000. Teniendo en cuenta que el promedio de sus tarifas es de $ 160.000, la venta de 20 sillas equivale a $ 3’200.000. “En cada vuelo perdería 3’000.000. Con base en esto, ninguna aerolínea podría volar”.

¿Aumentar la tarifas?

Ávila considera que la medida de la silla vacía debería ser a corto plazo. “Ninguna aerolínea en el mundo la aguanta. Si es por uno o dos meses, está bien. De lo contrario, para llegar al equilibrio, tendríamos que doblar la tarifa y subirla a $ 310.000 por trayecto. Ahora, lo podemos hacer, ¿pero quién la compra? Un vuelo redondo saldría a $ 620.000”, agrega.

En una posible recesión económica, la solución de aumentar la tarifa no parece efectiva, dice Ávila: “vamos a encontrar unos pasajeros potenciales, que pueden estar desempleados, que tienen menos ingresos, que han quebrado o que no tienen ingresos”.

Por eso, aceptar los protocolos de bioseguridad parece ser un camino para el presidente de Easyfly. “La Aerocivil colombiana, utilizando procedimiento de otros países, está haciendo los protocolos de bioseguridad que garantizan que no hay probabilidad de contagio. El Ministerio de Salud debe revisarlos”, agrega.

El uso de mascarillas, eliminar el servicio a bordo, el aislamiento en el chequeo, los vidrios divisorios para las personas del mostrador, el uso de termómetros y una desinfección total de los aviones son algunas medidas que se contemplarían en el protocolo.

Mientras se define el futuro de la aviación, Ávila recuerda que su empresa, Easyfly y Satena son las únicas que atienden a las regiones. “Nosotros cubrimos el 72 por ciento de los departamentos. Sería lastimoso y un retraso muy grande que no pudiéramos seguir conectando estas ciudades”, lamenta.

Gastos de operación de Easyfly

Cada mes, la empresa tiene gastos por $ 30.000 millones, de los cuales, un 40 por ciento corresponde a la movilización de los aviones. El 60 por ciento restante son gastos fijos: nómina, arrendamiento de aviones y mantenimiento de las instalaciones que tienen en el país.

Aunque han logrado un ahorro de $ 21.000 millones en el semestre, sin los gastos de operación, la empresa está acumulando un déficit: “tenemos entre $ 15.000 millones y $ 18.000 millones en gastos”, dice Ávila.

NATALIA NOGUERA – [email protected]
REDACCIÓN EL TIEMPO

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